“El sector alimentario y el sector agrícola ofrecen soluciones claves para el desarrollo y son vitales para la eliminación del hambre y la pobreza”
Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.
2.370 millones de personas carecen de alimentos o no pueden llevar una dieta sana y equilibrada de forma regular (año 2020).
La pandemia agravará la malnutrición infantil. A nivel mundial, de los niños y las niñas menores de 5 años: el 22% de padecen retraso en el crecimiento, un 6,7% padecen emaciación y un 5,7% tienen sobrepeso (datos de 2020 sin tener en cuenta el impacto de la pandemia).
Casi un tercio de las mujeres en edad reproductiva en el mundo padece anemia, en parte debido a las deficiencias nutricionales.
La COVID-19 ha tenido un impacto adicional y profundo en el hambre y la seguridad alimentaria, provocado por interrupciones en las cadenas de suministro de alimentos, pérdidas de ingresos, aumento de las desigualdades sociales, un entorno alimentario alterado y aumentos de precios.
Entre 720 y 811 millones de personas en el mundo pasaron hambre en 2020, un aumento de hasta 161 millones desde 2019.
Donar alimentos no perecederos a organizaciones benéficas.
Luchar contra el desperdicio de alimentos.
Utilizar nuestro poder como consumidores, eligiendo marcas y productos donde se lleve a cabo una gestión sostenible de la alimentación.